Rostro de vos (Male)

8 09 2008

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.
Mario Benedetti (1920-)

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Mañana no viviré (De “La destrucción o el amor”) (Jonathan)

7 09 2008

Así besándote despacio ahogo un pájaro,
ciego olvido sin dientes que no me ama,
casi humo en silencio que pronto es lágrima
cuando tú como lago quieto tendida estás sin día.

Así besándote tu humedad no es pensamiento,
no alta montaña o carne,
porque nunca al borde del precipicio cuesta más el abrazo.

Así te tengo casi filo,
riesgo amoroso, botón, equilibrio,
te tengo entre el cielo y el fondo
al borde como ser o al borde amada.

Tus alas como brazos,
amorosa insistencia en este aire que es mío,
casi mejillas crean o plumón o arribada,
batiendo mientas me olvido de los dientes bajo tus labios.

No me esperéis mañana -olvido, olvido-;
no, sol, no me esperéis cuando la forma asciende al negro día creciente;
panteras ignoradas -un cadáver o un beso-,
solo sonido extinto o sombra, el día me encuentra.

Vicente Pío Marcelino Cirilo Aleixandre y Merlo (1898-1984)





Soledad (1) (Jonathan)

5 09 2008

Mi corazón en duelo
solitario se pierde
descalzo por la nieve.
Mi soledad, mi sueño.

Eres sólo un imán
de afanes y ternuras.
Adoro en ti, mujer,
mis soledades juntas.

Canto del marinero
en su canto perdido
-vino, mujer y olvido-
no en la mar sin sendero.

Uno mismo disuelto
en la voz no emitida.
Oye mi voz, te mira:
yo callo para hablarte.

De par en par abierta
ventana sobre el mar.
De sí teje la araña,
y yo, mi soledad.

Como espina en la rosa,
soledad, soy tu sombra.

Luis Cardoza y Aragón (1901-1992)





Aún tu ausencia (Lui)

3 09 2008

Me revuelco en todas las cenizas
tratando de encontrar el solo fuego.
Me siento a conversar con la sombra
que un día de verano olvidaste en el sofá.
Soy el sueño de las huellas de unos pasos
que una noche perdieron la memoria.
Nadie anduvo nunca por aquí.
Se renta el cuarto vacío
de una casa que ya no existe más.

De: No basta decir

Alejandro Jodorowsky (1929-)





Nuestra voz (Male)

3 09 2008

Para que los pasos no me lloren,
para que las palabras no me sangren:
canto.
Para tu rostro fronterizo del alma
que me ha nacido entre las manos:
canto.
Para decir que me has crecido clara
en los huesos más amargos de la voz:
canto.
Para que nadie diga: tierra mía!
con toda la decisión de la nostalgia:
canto.
Por lo que no debe morir, tu pueblo:
canto.

Me lanzo a caminar sobre mi voz para decirte:
tú, interrogación de frutas y mariposas silvestres,
no perderás el paso en los andamios de mi grito,
porque hay un maya alfarero en su corazón,
que bajo el mar, adentro de la estrella,
humeando en las raíces, palpitando mundo,
enreda tu nombre en mis palabras.
Canto tu nombre, alegre como un violín de surcos,
porque viene al encuentro de mi dolor humano.
Me busca del abrazo del mar hasta el abrazo del viento
para ordenarme que no tolere el crepúsculo en mi boca.
Me acompaña emocionado el sacrificio de ser hombre,
para que nunca baje al lugar donde nació la traición
del vil que ató su corazón a la tiniebla, negándote!

Otto René Castillo (1936-1967)





There will come soft rains (Pablo)

3 09 2008

There will come soft rains and the smell of the ground,
And swallows circling with their shimmering sound;

And frogs in the pools singing at night,
And wild plum trees in tremulous white;

Robins will wear their feathery fire,
Whistling their whims on a low fence-wire;

And not one will know of the war, not one
Will care at last when it is done.

Not one would mind, neither bird nor tree,

If mankind perished utterly;

And Spring herself, when she woke at dawn
Would scarcely know that we were gone.

Sara Teasdale (1884–1933)





Carta sin despedida (Jonathan)

3 09 2008

A veces,
mi egoísmo me llena
de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin remedio,
mi querido
hermano y parigual en la desgracia.

A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces
a la que amaba sólo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
-quizá por imposible y por lejano.

Pero el odio también me modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes, yo te reconozco,
identifico tu perfil primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como sigues
siendo,
como serás ya siempre, mientras te ame.

Ángel González Muñiz (1925-2008)