Lluvia (Nury)

31 08 2008

Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo.
Mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer
entra a la casa por la ventana y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo
no a una mujer ni al alma
es decir, a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así
como hoy que llueve mucho
y me cuesta escribir la palabra amor
por que el amor es una cosa y la palabra amor es otra
cosa
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran
y cuándo y cómo
pero el alma qué puede explicar
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca
palabras que naufragan
palabras que no saben que hay sol por que nacen y
mueren la misma noche en que amó
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá
como el silencio que hay entre dos rosas
o como yo que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia
la lluvia
a mi corazón desterrado.

Juan Gelman (1930-)

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Amor al Sur (Luis)

31 08 2008

Cada dia que se esculpe en mi piel otro surco, como aquel que abre con la yunta de la esperanza, el campesino, soñando, indígena, con su maiz…
despues de todas esas lunas que se reflejaron nadando en mis lagrimas pasadas y futuras…
Después de cada instante y en el preámbulo del siguiente,  me enamoro un poco mas del Sur, de este lugar sempiterno donde fui engendrado, aquí, mi Sur… ese lugar en donde la madre tierra abrió sus piernas de par en par, para que apretado surgieran desde sus entrañas, nuestros pueblos milenarios…

Quiso el sortilegio que fuese yo,  uno de los que siguen engrosando las filas del pueblo… uno de los tantos paridos de nuestra madre buena, Guatemala de mis amores… quiso la vida darme el privilegio de haber nacido… de haber abierto los ojos por primera vez en America Latina, en Centro America Latina, en Guatemala Indígena y Latina, ombliguito del mundo, tierra, zacate y volcanes, humildemente me disfruto el orgullo, de heredar entre tantos genes diversos, aquellos de los hombres y las mujeres de maiz, su inteligencia emocional y su derecho a la ternura universal y al encantamiento de la madre de todos: nuestra tierra…

Me veo torpe caminando por la cumbre que culmina finalmente este tiempo de miseria y oprobio… y que anuncia entre el bosque nublado la llegada de la nueva era,  presintiendo el caos mundial que se avecina… y  con una sonrisa de oreja a oreja, con las ganas de dejar hasta el ultimo halito que me queda…con la ilusion de hacer al fin realidad, nuestros sueños colectivos, por los que otros Latinoamericanos nacidos en el ombligo del continente, murieron,  Otto Rene Castillo: “…nada, ni nadie podrá contra la vida, porque nadie pudo jamás contra la vida…, y tambien Oliverio Castañeda de León: “podrán masacrar a los dirigentes, pero mientras haya pueblo…habrá revolución”…

y entonces siento el fueguito de mi corazón, calentando un pedacito del Sur, juntándose con los demas fueguitos que sienten y luego entienden, que es con el amor mas profundo, emanado del corazón, y poniendo la razón a su servicio… que vamos a construir finalmente, las condiciones necesarias para que sea entonces, el amor, en este tiempo de mudanzas y de olor a nuevo, el centro de la construccion de la nueva sociedad, la nueva era de mujeres y hombres de maiz…y el rescate del planeta azul como un todo maravilloso…





Aún bajo la amargura (Lui)

30 08 2008

Al fondo de la noche
bajan los pasos y se van.

Cavilosas tinieblas los rodean.
Calles. Borrachos. Edificios.
Alguien que huye de sí mismo.
Una botella rota, sangrando.
Un papel viudo gira en una esquina.
Un librepensador se orina sobre el césped,
dondo mañana jugarán los niños bien,
junto al rocío.

Algo rechina a lo lejos, hierro oscuro, genital.
Asfalto y piedras ciegas, aire dormido,
oscuridad, frío, policías, frío, más policías.
Calles, prostitutas, borrachos, edificios.
De nuevo policías, soldados. Otra vez policías.
Las estadísticas dicen: por cada 80 mil judiciales

hay un doctor en Guatemala.

Comprended entonces, la pobreza de mi país,
y mi dolor y la angustia de todos.
Si cuando digo: ¡Pan!
me dicen:
¡calla!,
y cuando digo: ¡Libertad!,
me dicen:
¡muere!
Pero no callo ni muero.
Vivo
y
lucho. Y eso enloquece
a los que mandan en mi país.
Porque si vivo,
lucho,
y si lucho,
contribuyo al amanecer.
Y de esta manera nace la victoria
aun en las horas más amargas.

Otto René Castillo (1936-1967)





Tan Suavemente (Luis)

29 08 2008

Entraste tan suavemente
en mi vida,
que solo supe tu presencia
por la secreta herida
que me dejaste.
Viviste en mi corazón
como en un nido,
blandamente;
y vi, cuando te habías ido,
mi corazón vacío.
Fuen nuestro dulce encuentro
apenas un sueño,
fugitivo;
mas era todo tan sencillo
que no parecía un sueño.

Un día,
fuimos felices;
y yo no lo sabía.

Alaíde Foppa (1914-1980)





Amo a los hombres y les canto (Male)

29 08 2008

Amo a los hombres
y les canto.

Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que reconocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente, a los complicados
hombres de negocios
que han convertido su hombría en una sanguinaria
máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos, los
sentimientos más nobles
por cálculos y métodos de explotación.

Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-
que inventan nuevos mundos desde la palabra
y que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia.
que conocen la trascendencia de una conversación
tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van
y dejan todo y mueren
para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores -hombres colores-
que guardan su hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre
para que no se nos olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y se atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.

A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma…

Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas
en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia, la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a la calle y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados, a los que han
perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
-último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-.
Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevaros a recorrer los caminos
por donde avanza -inexorable- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva  mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido  todos.

Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio, habite la faz  de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en desecho
mientras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos
luminosos
como volcanes…

Gioconda Belli (1948-)





Rezar sin ver (Jonathan)

29 08 2008

Rezar sin ver consiste en sólo amarte:
poner sobre la almohada el oído eterno,
como en blando pulmón de hueco tierno,
mientras la muda voz del labio parte.

Rezar, y con el alma acariciarte,
desnuda más que el cuerpo, allá en invierno,
cuando arrimado al sol que brota interno
me ciego en él para mejor mirarte.

Rezarte a ti consiste en esa mano
desnuda, que toca tu mejilla
poniendo sólo amor en lo que toca:

consiste en dar al cielo tacto humano,
abrigo al corazón que en sueños brilla,
y esta canción a mi sellada boca.

Leopoldo Panero (1909-1962)





Cumpleaños de amor (Jonathan)

29 08 2008

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano,
de corazón en corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-que importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

Ángel González Muñiz (1925-2008)