Cada dia que se esculpe en mi piel otro surco, como aquel que abre con la yunta de la esperanza, el campesino, soñando, indígena, con su maiz…
despues de todas esas lunas que se reflejaron nadando en mis lagrimas pasadas y futuras…
Después de cada instante y en el preámbulo del siguiente, me enamoro un poco mas del Sur, de este lugar sempiterno donde fui engendrado, aquí, mi Sur… ese lugar en donde la madre tierra abrió sus piernas de par en par, para que apretado surgieran desde sus entrañas, nuestros pueblos milenarios…
Quiso el sortilegio que fuese yo, uno de los que siguen engrosando las filas del pueblo… uno de los tantos paridos de nuestra madre buena, Guatemala de mis amores… quiso la vida darme el privilegio de haber nacido… de haber abierto los ojos por primera vez en America Latina, en Centro America Latina, en Guatemala Indígena y Latina, ombliguito del mundo, tierra, zacate y volcanes, humildemente me disfruto el orgullo, de heredar entre tantos genes diversos, aquellos de los hombres y las mujeres de maiz, su inteligencia emocional y su derecho a la ternura universal y al encantamiento de la madre de todos: nuestra tierra…
Me veo torpe caminando por la cumbre que culmina finalmente este tiempo de miseria y oprobio… y que anuncia entre el bosque nublado la llegada de la nueva era, presintiendo el caos mundial que se avecina… y con una sonrisa de oreja a oreja, con las ganas de dejar hasta el ultimo halito que me queda…con la ilusion de hacer al fin realidad, nuestros sueños colectivos, por los que otros Latinoamericanos nacidos en el ombligo del continente, murieron, Otto Rene Castillo: “…nada, ni nadie podrá contra la vida, porque nadie pudo jamás contra la vida…, y tambien Oliverio Castañeda de León: “podrán masacrar a los dirigentes, pero mientras haya pueblo…habrá revolución”…
y entonces siento el fueguito de mi corazón, calentando un pedacito del Sur, juntándose con los demas fueguitos que sienten y luego entienden, que es con el amor mas profundo, emanado del corazón, y poniendo la razón a su servicio… que vamos a construir finalmente, las condiciones necesarias para que sea entonces, el amor, en este tiempo de mudanzas y de olor a nuevo, el centro de la construccion de la nueva sociedad, la nueva era de mujeres y hombres de maiz…y el rescate del planeta azul como un todo maravilloso…